El licenciamiento universitario y el COVID-19: ¿Una respuesta a la urgencia sanitaria nacional?
Hace unos días se extendió el estado de emergencia hasta el 12 de abril debido a la pandemia desatada por el SARS-CoV2 y poco antes de ello, se licenció la Facultad de Teología Pontificia y Civil de Lima. Ahora solo faltan 7 universidades por conocer si lograron cumplir las condiciones básicas de calidad (CBC) impuestas por Sunedu. ¿Ambos eventos guardan alguna relación? Desde luego. Es por esa razón que bien cabe preguntarse, ¿de qué manera debería estar cooperando la universidad peruana con la emergencia epidemiológica? ¿Esta situación pone en relieve la implementación en la práctica de las CBC?

La OMS y la Asociación Mundial de Medicina (WMA) por sus siglas en inglés, nos han provisto de las indicaciones generales para contrarrestar la expansión del coronavirus; el Estado en coordinación con el Minsa vienen implementando protocolos y nuevos espacios bioseguros para tratar a los infectados. Sin embargo, es aquí donde la cooperación de todos los actores sociales se necesita para ganar esta “contienda sanitaria” y la universidad no debe ser ajena a ello.

Debido a la naturaleza del problema, las facultades que brindan el programa de Medicina Humana son las primeras en ser requeridas. Pues como indica el informe de Sunedu, existen 26 universidades de ciencias de la salud con licencia institucional, por tanto, han cumplido cabalmente con los indicadores 20, 27, 28 (condición III), es decir cuentan con laboratorios, equipos y protocolos de seguridad para desarrollar conocimiento sobre la dinámica del COVID-19. Esta condición es refrendada en Modelo de Licenciamiento de Programa de Pregrado de Medicina (condición II, indicador 15) cuya primera etapa del proceso inició en 2019. Entonces, si contamos con los espacios adecuados ¿qué se está haciendo para combatir a la temible enfermedad originada en Wuhan? ¿Dónde está el accionar conjunto y coordinado de la Asociación Peruana de Facultades de Medicina (ASPEFAM)? Fuera de un artículo y un comunicado institucional, no hay mayor respuesta.

Otro punto a destacar es la información que brinda el portal Ponteencarrera.pe, que expone información sobre tres universidades que brindan el programa profesional de ingeniería biomédica (PUCP-UPCH y UTP) los cuáles tienen la competencia profesional, según su perfil de egreso, para “gestionar proyectos clínicos-tecnológicos”. ¿Dónde están las brigadas académicas, lideradas/coordinadas por ellos, para construir ventiladores mecánicos?

Bueno, parcialmente, ello viene ocurriendo: el Grupo de Investigación y Desarrollo de Equipos Médicos y Sistemas (Gidems) de PUCP prototipó un ventilador pulmonar y espera lograr hacer 100 de ellos y la Facultad San Fernando de la UNMSM lidera la conformación de la mesa de trabajo para prevenir la propagación del COVID-19. Por otro lado, la UNSA ha puesto a disposición su laboratorio de biología molecular y a su personal para hacer descartes de contagio.

En definitiva, esta situación nos lleva a reflexionar en dos situaciones: 1) por un lado, existen acciones destacables para aportar a la lucha contra la pandemia como es el caso de la UNC (Cajamarca) y otros casos citados, pero tendrían mayor alcance si fueran medidas tomadas a nivel suprauniversitario; por otro lado, es notable que sin la obligatoriedad del licenciamiento, la pandemia hubiera sorprendido infaustamente a varias facultades, pues el cumplimiento de las CBC ha permitido que los laboratorios estén mejor equipados convirtiéndose en espacios de colaboración y diagnóstico del coronavirus2) Asimismo, la coyuntura sanitaria evidencia la necesidad de seguir avanzando con el proceso de licenciamiento del programa de medicina, puesto que nos ayudará a formar profesionales de la salud competentes y capaces de afrontar emergencias recurrentes (dengue) y excepcionales (gripe española, coronavirus, etc.).

Esta emergencia concluirá y cuando ello ocurra debemos seguir bregando para construir una educación con calidad en todos los niveles. Una educación que responda a las necesidades comunitarias y desafíos del tiempo que nos tocó vivir. Y el siguiente paso inmediato es que las facultades logren la acreditación por Sineace; por ejemplo, en el indicador 12 del Modelo de Acreditación, insta a las universidades a realizar actividades de investigación, desarrollo e innovación con responsabilidad social y muestra de resultados. Un Estado preocupado por su educación y una universidad que gestiona sus recursos, formará profesionales competentes que nos ayudarán a salir de esta pandemia y de cualquier otro problema que amenace al país o al mundo. Por lo pronto, los lectores de a pie, tenemos un rol importante que debemos cumplir con disciplina castrense y que se resume en famosa etiqueta digital: #YoMeQuedoEnCasa.

Autor: Pablo García Aguirre, maestrando en Evaluación y Acreditación de Calidad Educativa en UNMSM

Correo pablojesus.garcia@unmsm.edu.pe

 Fuentes bibliográficas:










Comentarios

  1. Valioso comentario en momentos en que todos unidos hacemos frente a esta pandemos desde distintos contextos. Que importante verificar indicadores de calidad no solamente in situ en la universidad sino a nivel de responsabilidad social con el pais. Es.importante mencionar que asi como se busca enfrentar el.covid-19 desde los laboratorios también es necesario acompañar a la persona en la cuarentena en la que nos encontramos co o sin enfermedad y en la que la salud mental es.fundamental. El licenciamiento permitió consolidad el servicio psicopedagógico y aunque los.medios no lo hayan difundido la.Universidad Nacional Federico Villarreal ha puesto a disposición de toda la comunidad un staff de sicologos para esta atención para lo cual pueden visitar la página web de la UNFV. Gracias Pablo por permitir difundirlo a traves de tu blog. Felicitaciones por tus valiosas reflexiones

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